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martes, 26 de noviembre de 2013

ALMACENES EL AGUILA

Entre los almacenes más emblemáticos de la Barcelona del siglo pasado, merecen especial mención los populares Almacenes El Águila, situados en la esquina de la plaza Universidad con la calle Pelayo.

El fundador del negocio fue el abogado y político gerundense, Pere Bosch Labrús, que comenzó siendo una sastrería.
Los almacenes de la plaza Universidad fueron inaugurados en 1925.
 
El edificio tenía cinco plantas con una parte más elevada en el ángulo de la esquina de la que emergía una gran cúpula coronada con una espectacular águila de bronce con las alas extendidas. El Aguila, como el Capitol o el Sepu, eran almacenes económicos que repartían cupones entre sus clientes y quedaban alejados del pedigrí de la calidad que representaban otros negocios del ramo como el emergente El Corte Inglés -en los años 60- o el histórico Can Jorba.
 
El famoso industrial catalán Muñoz Ramonet adquirió los almacenes a finales de los años cincuenta.
A mediados de los años setenta, con la implantación de El Corte Inglés en la Plaza Cataluña, su declive era más que notorio y a principios de los ochenta sólo funcionaba la planta baja dedicada a la venta artículos de ocasión con el nombre de 'Pre-mini'.
El día 6 de junio de 1981 un espectacular incendio provocó la destrucción del edificio, que se desplomó parcialmente, incluida la escultura del águila de la que se desconoce si alguien la conservó o si se puede considerar definitivamente desaparecida. Sólo unos años después, un vulgar edificio de apartamentos que conserva un nombre similar (L'agila) fue construido sobre el solar donde estuvieron enclavados esos grandes almacenes.
 
1931
 
1940
 
1951
 
1958

6 de Junio de 1981

7 de Junio de 1981
 
ANECDOTA: Muñoz Ramonet nos puede sonar, en la actualidad, por ser el propietario de una señorial mansión, construida en 1913 por el arquitecto modernista Enric Sagnier i Villavecchia, situada en la calle de Muntaner/Avenir, donada en 1991 -contenido y continente- al Ayuntamiento de Barcelona y de la que las desheredadas hijas han hecho desaparecer, durante los 22 años que ha durado el litigio, antigüedades y cuadros valorados en varios millones de euros.
 
Claro que esto no es nuevo y era de esperar ya que, a finales de los 70, Julio Muñoz Ramonet denunció el robo de un cuadro tasado en 11 millones de pesetas. Las cinco compañías aseguradoras que cubrían su casa investigaron el tema y llegaron a la conclusión de que no se trataba de un robo. Días más tarde, el cuadro apareció escondido tras un radiador de la calefacción.
 
Y si a eso le sumamos, que este buen señor también fue el dueño del nuevo Siglo que se abrió en la calle Pelayo tras el incendio del de Ramblas y que, casualmente, también padeció otro incendio en 1979, este sofocado rápidamente; y que para ese almacén, al igual que para el edificio de El Aguila, el Sr. Muñoz Ramonet  también había pedido reiteradamente al Ayuntamiento de Barcelona el permiso para su derribo, pero la Corporación se lo había denegado por ser edificios históricos... podemos llegar a la conclusión que a esta familia le perseguían y persiguen los incendios y la desaparición de cuadros.

2 comentarios:

Jordi dijo...

Quan he llegit el nom de Muñoz Ramonet m'he dit "de què em sona aquest nom? Clar, el de l'herència donada a l'ajuntament i la demanda que han posat a les hereves pels més de 1300 objectes i quadres relacionats en l'herència i dels quals han desaparegut, si no recordo malament, més de 200.
No si, ja diuen que "de casta le viene al galgo"...
Quina colla de mafiosos!

Enric dijo...

Bona família de cràpules eren i són aquests pirates.
Aquest franquista d'en Muñoz es portava molt bé amb "el movimiento", per això va fer la seva fortuna amb l'estraperlo i els tripijocs. Sempre va ser un xoriço i un gánster.

Vint anys per lliurar les claus i s'han dut el millor; però com tot estava catalogat, les espaviladas filles ho tindran que tornar tot i tot.