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miércoles, 13 de noviembre de 2013

TAXIS AMARILLOS Y NEGROS

1887- Taxi carruaje a la entrada de la Estación del Norte.

Antes de los taxis de hoy en día, Barcelona, como otras muchas ciudades, tenía un servicio de carros de caballo. El taxi a motor no apareció hasta 1906, justo en el mismo año en que también aparecueron los primeros autobuses.

Obviamente, la aparición del taxi a motor no supuso ninguna novedad ya que muchos de los antiguos propietarios de carros de caballo empezaron a cambiarse a motor y lo mismo ocurrió con el transporte privado.
 
En 1910 las empresas fabricantes de automóviles, entre las que destacaba la Hispano Suiza, decidieron organizar un servicio de coches de alquiler con chófer y el 5 de Julio se lanzó la primera flota de taxis -entonces llamados automóviles de plaza- con 21 vehículos de la "Compañía General" que pagaron 250 pesetas al Ayuntamiento en concepto de licencias; podríamos decir que esta compañía fue la precursora de la Agrupación del Taxi.
Pocos años después, cercana ya la Exposición Universal 1929, la flota de vehículos creció de forma exagerada y cada agrupación o compañía ponía las tarifas que buenamente le daba la gana. 
 
 
Ante tanto caos y de cara a la Exposición, en 1924, el Ayuntamiento impuso unas tarifas universales y ordenó que los coches incorporasen una franja de color para distinguirse: rojo, amarillo y azul en orden de más barato a más caro. El color rojo era para los taxis más caros, el color amarillo para los taxis de precio medio, y los taxis más baratos estaban identificados con el color azul.

 1925

Taxi Compañía David
 
Taxi Compañía Goliath
 
Con la aparición de autobuses, tranvías y el metro empezaron la guerra de tarifas y las prácticas poco convencionales. La gran compañía de Taxis David y su filial Goliath, de precio más asequible, como segunda de a bordo y dedicada al taxi más barato, crearon tal rivalidad entre los taxistas que acabada la Exposición del 1929, exactamente a principios de 1930, obligó al Ayuntamiento a poner un poco de orden en el gremio estableciendo la obligatoriedad de un mínimo de dos años de experiencia como conductor para poder obtener la licencia y la tarifa única de 60 céntimos por kilómetro.
Eso significó institucionalizar la franja de color amarillo para los taxis de Barcelona, que era la franja intermedia.
Las protestas, negociaciones y broncas entre los taxistas minoritarios, esas dos fuertes compañías y el ayuntamiento duraron 4 años y, finalmente, en 1934, todos los taxis llevaban la franja amarilla agrandada en sus laterales y la empresa David, de taxis de gran lujo, y su filial Goliath, de taxis baratos, habían quebrado.

1934
 
El orden parecía haber llegado al gremio del taxi pero apareció el general golpista de El Ferrol y con él la trágica Guerra Civil.
Tras ella, digamos que los coches supervivientes fueron utilizados como substitutos de los todavía no existentes coches oficiales: pero la falta de combustible y la posguerra hizo que el servicio no se restableciera en su totalidad hasta la 1950. 
Durante esos años, del 39 al 50, Barcelona dispuso de muy pocos taxis y taxistas para el uso público ya que la mayoría de ellos se habían convertido en chóferes -con un salario de 60 pesetas a la semana- y los vehículos de su propiedad en coches oficiales.

A mitad de esos años -los 50- con el auge del aeropuerto, los habitantes de Barcelona empezaron a utilizar este servicio de taxis por comodidad, ya que en aquella época la única forma de acceder al aeropuerto era el automóvil. Eso hizo que, poco a poco,  creciese la demanda y los taxis fuesen ganando, o recuperando el terreno perdido; en las décadas siguientes con la incorporación de teléfonos en las paradas, años 60, y radios en los 70, crecieron en toda la ciudad y se expandieron por los municipios adyacentes a Barcelona.

1955- Pla de Palau
 
Actualmente el área metropolitana de Barcelona dispone de 10.500 licencias de taxi que, con la crisis actual, las están pasando canutas.

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