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miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL POBLE ESPANYOL


El Pueblo español es un museo al aire libre ubicado en la montaña de Montjuïc (Barcelona).
Fue construido en el año 1928 con motivo de la Exposición Internacional de 1929, la idea fue impulsada por el arquitecto catalán Josep Puig i Cadafalch y se concibió como un pueblo en el que se pretendía reunir las principales características de los pueblos de España.
El proyecto fue realizado por los arquitectos Francesc Folguera y Ramon Reventós, y los artistas Xavier Nogués y Miquel Utrillo.

La idea original de Puig i Cadafalch  fue crear un pueblo efímero, algo -como hemos podido ver- muy dado en aquella época, y aunque en un principio el recinto tenía programada una vida de seis meses (los mismos que duraba la exposición), el éxito de público permitió que se conservara y llegara hasta nuestros días, 85 años después.
 
El nombre asignado en un principio fue el de Iberona pero la dictadura de Primo de Rivera lo rebautizó como Pueblo español, al mismo tiempo que echaba abajo Les Quatre Columnas, hoy repuestas mediante una copia, y rebautizaba la Plaza Arenas por la Plaza de España. Cosas de las dictaduras españolas o mundiales, todas cojean de lo mismo: de respeto al pueblo.

En la actualidad el Pueblo español, que tiene edificios representativos de quince de las comunidades autónomas españolas, hace la función de museo arquitectónico al aire libre así como de muestra de artesanía popular. Actualmente, el recinto funciona como un auténtico museo donde se desarrollan actividades culturales y funcionan más de 45 talleres de artes y oficios tradicionales. 
1928
 
 
Al Poble Espanyol se conoce también como La Ciudad de los Artesanos. El nombre hace honor a las numerosas tiendas y exposiciones que hay en el recinto en el que se puede encontrar casi cualquier producto hecho a mano. Figuras en papel maché, máscaras de diversos materiales, creaciones en vidrio, etc...
En el recinto destaca también una de las colecciones privadas de arte contemporáneo de Barcelona, con cuadros de Miró, Dalí, y una interesante colección de Picasso (museo Fran Daurel),  además de contar con locales de ocio como restaurantes, bares, discotecas y teatros.