.

.

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA CASA BATLLÓ - 1ª Parte

La Casa Batlló dicen es la joya de Gaudí, yo no podría asegurarlo pese a que su diseño es soberbio pero, ¿qué construcción de Antoni Gaudí no lo es?...
Fue construida entre 1904 y 1906 en el corazón de la ciudad, en pleno Paseo de Gracía -Dreta del Eixample´-, al lado de la Casa Amatller y en la llamada 'Manzana de la discordia' (*).
 
La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada.

A esos análisis, añade una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez y sin seguir ninguna premisa clásica.
 
1924 - Planta baja.
 
Los entendidos aseguran que es la obra mas emblemática del genial arquitecto modernista catalán. Gaudí dotó a la Casa Batlló de una fachada original, casi fantástica y llena de imaginación. Sustituyó la antigua fachada por un nuevo conjunto de piedra y cristal. Mandó repicar los muros exteriores para darle la forma ondulada, que luego revocó con mortero de cal y recubrió con trencadís de vidrios de colores y discos de cerámica.

En la parte superior de la fachada el tejado tiene forma de lomo de animal y grandes escamas tornasoladas. El remate espinal está formado por piezas esféricas de grandes dimensiones con colores cambiantes de un extremo a otro de toda la cumbrera.

La gran tribuna del salón principal de la planta noble, mirando hacia el Pg. de Gràcia se compone de ventanas de madera que se accionan de subida y bajada mediante contrapesos, con la particularidad de que no hay jambas ni montantes, de manera que es posible levantar todas las cristaleras y tener una abertura corrida, panorámica, por todo lo ancho del salón.
A nivel de planta baja, planta noble y primera planta, la fachada incorpora esbeltas columnas de piedra de Montjuïc, que perfilan formas óseas decoradas con elementos florales típicamente modernistas.
Las barandillas de los balcones con forma de máscaras son de hierro colado en una sola pieza y están fijadas mediante dos puntos de anclaje, de manera que parte de las mismas sobresale en voladizo.
 
En la planta noble, residencia de la familia Batlló, Gaudí hizo una nueva distribución con tabiques de formas onduladas y decoró las habitaciones.
Desde el vestíbulo en la planta baja, una robusta reja de hierro separa el acceso privado hacia la vivienda de la familia Batlló. Una gran escalera de madera se abre camino desde un recibidor de techos abovedados, dotado de lucernarios con formas de caparazón de tortuga. El espinazo de un gran animal tallado en madera noble se eleva a modo de pasamanos.
 
1925 - Escalera vecinos.
 
1925 -Comedor de la familia Batlló
 
Detalle pedestal y sillas diseñadas para la Familia Batlló por Gaudí.
 
1930- Uno de los dos salones laterales. La puerta del fondo da al salón central.
 
La vivienda familiar está dotada de un patio privado hacia el interior de la manzana, a la salida del comedor, en la zona mas íntima de la casa.
Hacia el Paseo de Gràcia, está el salón principal de la casa, compuesto de un salón central y dos saloncitos laterales que pueden unirse formando una gran estancia al estilo de los lofts actuales. En la parte central, incorpora la gran tribuna, ya mencionada, que sobresale hacia la calle.
 
 
(*)Manzana de la discordia es el nombre que recibe un tramo del Paseo de Gracia, situado entre las calles de Aragón y Consejo de Ciento. Se trata de un conjunto de cinco edificios: la Casa Lleó Morera de Lluís Domènech i Montaner, la Casa Mulleras de Enric Sagnier i Villavecchia, la Casa Josefina Bonet de Marcel·lià Coquillat, la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch y la Casa Batlló de Antoni Gaudí.
 
Si bien todas son de reconocidos arquitectos del modernismo catalán, el apelativo popular de «manzana de la discordia» se refería principalmente a la rivalidad profesional entre Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí. Cuando Gaudí se encargó de la Casa Batlló ya sabía lo que habían hecho los otros dos; de hecho, la presencia del arquitecto más sorprendente de todos ellos era el elemento que provocó este nombre.