.

.

domingo, 22 de diciembre de 2013

PICASSO Y BARCELONA

Pablo Picasso llegó a Barcelona en 1895, cuando era un adolescente de 14 años. La familia Ruiz-Picasso se instaló en la Barcelona antigua, entonces el centro más vivo de la ciudad. El joven aprendiz de artista se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja, donde su padre trabajaba con profesor.
.
En aquellos años, Barcelona despuntaba del resto de las ciudades españolas. El impulso industrial había creado riqueza. Era un lugar lleno de oportunidades y un centro de ideas avanzadas. El joven, ávido de nuevas experiencias, se integró muy pronto en los círculos culturales y artísticos de vanguardia y empezó a frecuentar la taberna Els Quatre Gats, centro neurálgico del momento, donde realizó sus dos primeras exposiciones. La integración de Picasso en estos círculos artísticos le abrieron las puertas de la modernidad. Es la Barcelona del cambio de siglo, el momento de la consolidación de la Barcelona moderna y Picasso estaba aquí.

En el año 1901, Picasso empezó a pasar algunas temporadas en París, su obra exhalaba el espíritu de la vanguardia barcelonesa y fue muy bien acogida en la capital francesa. Durante ese año, y hasta 1904, creó su primer estilo personal: la época azul, en la que trabajaba a caballo entre Barcelona y París. En abril de 1904, se trasladó definitivamente a Francia, aunque cada año regresaba a esta ciudad para visitar a sus amigos.
Hasta la guerra civil, Picasso siguió manteniendo esa costumbre pero, tras la victoria de Franco, Picasso juró -como otros muchos artistas- que no volvería a España hasta que no volviesen la libertad y la democracia.

Es durante la guerra civil cuando Picasso pinta el mural "Guernica", cuadro que llegará convertirse en símbolo de la paz y en una constante fuente de escarnio y vergüenza para el régimen franquista en la esfera internacional.
Ese cuadro y ese enfrentamiento hizo que España diese la espalda a su más insigne artista moderno durante más de dos décadas. Cuando falleció, en 1973, España seguía siendo una dictadura.


Pese a vivir en Paris, fue en esta ciudad donde comenzó a convertirse en un artista célebre y fue en Barcelona donde conoció a algunos de sus mejores amigos. Eso no lo olvidó nunca y, debido a ello, siempre quiso dejarnos algo como legado y agradecimiento.

He aquí la principal razón de la ubicación de su museo en esta ciudad.
 
El Museo Picasso abrió sus puertas en 1963 -este año ha cumplido su 50 aniversario-  y fue posible gracias a Jaume Sabartés, el mejor amigo de Picasso.
Sabartés tambien era un artista, pero fue más conocido por ser su ayudante.
 
La idea de crear el Museo Picasso de Barcelona había empezado a madurarse en 1960, pero Picasso era “persona non grata” para Franco. De hecho, el museo abrió sus puertas como colección Sabartés.
Las primeras obras que se mostraron realmente pertenecían a la colección de Jaume Sabartés  pero rápidamente se añadieron las obras de Picasso del Museo de Arte Moderno. Además artistas como Salvador Dalí empezaron a realizar donaciones motivados por la admiración hacia ese gran pintor. Todos ellos quisieron formar parte del proyecto.

Jaume Sabartés murió en 1968 y Picasso donó 'La suite de Las Meninas' en homenaje a su amigo y compañero. Esta suite es una de las obras más importantes del museo.
 
La estructura sobre la que está afincado el Museo Picasso, en los números 15-23 de la estrecha calle de Montcada,  está formada por 5 palacetes: Palau Aguilar, Palau Meca, Palau Baró de Castellet, Palau Finestres y Casa Mauri, todos ellos de estilo gótico civil catalán. (Primera foto a la izquierda, el Palau Aguilar futura sede del museo)
 
Actualmente este museo contiene más de 3.800 obras de pintor Pablo Picasso, la mayor parte de su obra desde que comenzó como aprendiz de pintor hasta sus ultimas creaciones. Aunque el Guernica esté en Madrid, el Museo de Barcelona se puede considerar el museo más importante de España en lo que se refiere a las obras de Pablo Picasso.
En las colecciones del museo están profundamente representados los periodos que marcan los momentos álgidos en los que Picasso se relacionó con la ciudad, de manera exhaustiva hasta su reconocida y famosa época azul.
 
El Museo Picasso ocupa el séptimo puesto de los lugares más visitados de la ciudad.