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martes, 8 de abril de 2014

COMERCIOS EMBLEMÁTICOS

Hace un mes, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó la suspensión durante un año de las licencias de obras y de actividades para congelar las transformaciones o actuaciones urbanísticas que se pretendían llevar a cabo sobre ciertos comercios emblemáticos de la ciudad.  

Un total de 389 comercios emblemáticos de Barcelona han quedado bajo esta protección para intentar frenar la sangría de cierres de establecimientos históricos a causa de la subida de los alquileres.

Según informaba 'La Vanguardia', esta medida, que evitará que se "desmantele o desvirtúe" este tipo de establecimientos, engloba tantos las licencias de obras como las de actividad "en todos sus regímenes", pero "no invalida que se autoricen actuaciones de mantenimiento o mejora siempre y cuando se respeten los elementos patrimoniales" del interior y el exterior del local.
La suspensión de licencias pretende preservar aquellos comercios singulares o catalogados que "aportan carácter e identidad y configuran el modelo de comercio de proximidad barcelonés".
La mayor parte de los 389 comercios están ubicados en El Eixample y en Ciutat Vella, aunque también hay tiendas protegidas en los núcleos de los antiguos pueblos anexionados a Barcelona, como Sant Andreu, Horta, Sant Martí o Gràcia.


El Plan Especial pretende reducir el número de cierres que ha habido en los últimos meses por varios motivos, como el precio del alquiler y la falta de relevo generacional, como Juguetes Monforte -que abrió en 1840 en la plaza Sant Josep Oriol y cerró en enero- o El Palacio del Juguete, que se ha trasladado desde su sede de Portal de l'Àngel (1936-2013) hasta un local cercano en la calle dels Arcs, porque no podía pagar la actualización del alquiler; o la amenaza de cierre del Colmado Quilez, la camisería Deulofeu de la Plaza Sant Jaume, la chocolatería Fargas del carrer Ferran, la tienda de tejidos El Indio o la filatelia Monge, que tendrán que cerrar en aplicación de la LAU y el desmesurado aumento de sus alquileres.


Para mí la medida llega tarde, ya que han sido muchos los desaparecidos, pero espero sirva para no tener que ver a un vulgar McDonald, o a otro Zara, instalados -y destrozando- esos comercios emblemáticos que forman parte de la historia y cultura de esta ciudad. Ante esto, bienvenida sea la medida.