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jueves, 8 de mayo de 2014

DE MASIA A CENTRO CÍVICO

El edificio Vil.la Florida, en su origen una antigua masía construída en el siglo XVI,  está situado en el nº 544 de la calle Muntaner, en el distrito de Sarrìa-Sant Gervasi de Barcelona.

Su origen rural hace que nos reciba como mirándonos de lado ya que su fachada principal está encarada hacia al sur, hacia la calle de Bisbe Sivilla. Tras los muros de esta finca, ahora reducida a la mínima expresión -la finca original tenía 117.215 metros cuadrados (llegaba hasta la actual calle Ganduxer) y la actual tan solo 5.500- se esconden más de tres siglos de historia que explican su evolución de masía a centro cívico (2007).

La primera referencia documental de Vil.la Florida se remonta a un testamento de 1603 como explotación agrícola. Fue propiedad de la familia Ramon de 1613 a 1677, y luego pasó a las Carmelitas Descalzas.
En 1768, las religiosas vendieron la finca a Nicolau Sivilla, un armador acomodado que hizo de la casa -a partir de entonces conocida como Torre Sivilla- un símbolo de su estatus económico; pero el verdadero cambio de la finca llegó en pleno proceso de consolidación urbanística de Sant Gervasi de Cassoles. Josep Garrila Llastenós vio el filón inmobiliario y compró la casa en 1874 para venderla por parcelas. En tres años la propiedad se redujo a 32.033 metros cuadrados.

1950

La Torre Sivilla entró en el siglo XX de la mano de Josep Maria de Müller, empresario vitivinícola que la convirtió en una torre residencial burguesa. En el Registro figura ya como Vil.la Florida y su superficie y delimitación -entre las calles de Muntaner, Bisbe Sivilla, Reus y Sant Gervasi -coincidían con las actuales. El arquitecto Josep Azemar fue el encargado de la remodelación y no dejó ni rastro de la antigua masía: cambió la distribución interna y le dio una nueva imagen exterior de estilo modernista con cierta pincelada medieval.

Tras la familia Muller llegó la familia Calvet, propietaria desde 1928, que acabó vendiendo la finca a un industrial de Calella, Rosendo Llobet Nicolau, quien en 1944 la arrendó al jefe provincial de Sanidad, Enrique Bardají López.  Entonces Vil.la Florida se convirtió en la Escuela Departamental de Puericultura, que fue calificada como "orgullo de Barcelona, por ser reconocida como modelo universal de su clase".

La escuela se mantuvo abierta durante más de 40 años pero a finales de los 80 cerró sus puertas y Vil.la Florida inició un periodo de degradación, hasta que en el 2003, se dictó la expropiación. 
A mitad de los 90, en el barrio se la conocía por "la casa de los gatos" ya que en sus jardines abandonados residían un montón de gatos callejeros que los vecinos se encargaban de alimentar. De allí salió, en 1996, mi querido y añorado "Gato negro". 

2010

Tras muchos años de reivindicación vecinal, en 2007 la casa resurgió de las cenizas y se convirtió en un centro cívico; detrás de una enorme verja en la que aún figura el nombre de "Escuela de puericultura" se encuentra un cuidado jardín y un restaurante que son la antesala de los talleres y salas de exposiciones, todo pensado para el relax de la mente y los juegos. Fiel a su origen, tras sus muros aún se cultiva, pero no la tierra sino "el bienestar del cuerpo y de la mente, más allá de terapias naturistas". Así lo declaraba el año pasado, su actual directora -Olga Mira- al Periódico de Catalunya.  

Vil.la Florida podríamos decir que es el último edificio, el último testimonio del término municipal de Sant Gervasi de Cassoles, hasta su anexión a Barcelona, en 1897.

1900 - La fuente rocosa que la familia Muller hizo construir en el jardín de Vil.la Florida y que el ayuntamiento decidió sacrificar cuando se convirtió en la "Escuela Departamental de Puericultura".