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jueves, 19 de junio de 2014

PAPEL MONEDA CATALÁN 1936-1939

Desde los primeros meses de la Guerra Civil, la actividad financiera de Cataluña se vió muy afectada y provocó una gran escasez de moneda de metal; por un lado, debido al atesoramiento de la plata en manos de los particulares y del gobierno republicano y, por otro, por la retirada de la calderilla de cobre (metal usado en las industrias de guerra). 
Este hecho causó graves dificultades a la hora de hacer transacciones comerciales y, en la vida ordinaria, la desaparición de la moneda pequeña o fraccionaria llegó hasta a impedir comprar lo más elemental.

Conscientes de esta problemática, la Generalitat de Catalunya emprendió, en septiembre de 1936, la emisión de billetes de diez, cinco y dos pesetas y media. Esta iniciativa no prosperó por la oposición del Gobierno español, y porque estos billetes tampoco resolvían el cambio pequeño, ya que los valores nominales eran demasiado elevados.


Ante esta situación, el Gobierno de la Generalitat, con la modificación de la Ley municipal catalana de 9 de octubre de 1936, dotó a los ayuntamientos de la potestad de emitir moneda fiduciaria de pequeños valores de curso legal y obligatorio, pero limitada al término municipal. De los 1.075 municipios existentes en Cataluña en 1937, 773 emitieron papel moneda o bien algún signo monetario local, lo que demuestra la importancia y la validez de la medida para resolver la difícil situación, a pesar de la oposición y la prohibición expresa del Gobierno del Estado. Finalmente, y en la medida en que los municipios catalanes eran ocupados por el ejército fascista del general -golpista- Francisco Franco, el papel moneda local era retirado y anulado su valor económico.


Este es un recuerdo más de aquellos duros años y de los que les siguieron. ¡Malditos fascistas!

Aviso para doña obsesiones: Mañana me pondré el despertador a las 6:00 horas. Tú pontelo a las 6:15. No hace falta que te pases la noche en vela. Me preocupa tu salud.